Silla de ruedas

Cuando caminar ya no es (bien) posible, una persona puede necesitar una silla de ruedas. Una silla de ruedas hace que desplazarse y recorrer distancias más largas vuelva a ser posible. De este modo, una silla de ruedas devuelve un grado de autonomía y libertad, eventualmente con la ayuda de alguien que empuje.

¿Para quién es adecuada una silla de ruedas?

Para las personas que no pueden caminar o solo pueden hacerlo con gran dificultad, una silla de ruedas ofrece muchas ventajas. Les permite volver a desplazarse dentro y fuera de casa a pesar de una limitación. Para algunas personas, el uso de una silla de ruedas es temporal, por ejemplo, tras una fractura de pierna. La utilizan entonces para recorrer distancias mayores. Para distancias cortas (en casa), las muletas suelen ser más prácticas. Otras personas deben usar una silla de ruedas durante el resto de su vida.

Hay diferentes motivos para usar (temporalmente) una silla de ruedas, entre ellos:

  • Problemas de equilibrio que conllevan riesgo de caídas.
  • Condición física reducida, por la que caminar resulta demasiado cansado.
  • Durante la recuperación de una operación o lesión.
  • Enfermedades neurológicas o musculares que provocan fuerza insuficiente para caminar.

¿Cómo es una silla de ruedas?

Una silla de ruedas estándar consta de una serie de componentes fijos:

  • Un bastidor de aluminio o acero.
  • Un asiento con respaldo y reposabrazos (abatibles).
  • Reposapiés ajustables y abatibles.
  • Dos ruedas grandes a la altura del asiento. Tienen un aro exterior con el que puedes autopropulsarte y dirigir la silla.
  • Ambas ruedas disponen de freno para inmovilizar la silla cuando está parada.
  • Dos ruedas giratorias delante para facilitar los giros.
  • Asas en la parte posterior del respaldo para que otra persona pueda empujar la silla.
  • La mayoría de las sillas de ruedas son plegables. Así ocupan menos espacio, por ejemplo, al transportarlas en el maletero de un coche.

Diferentes modelos de sillas de ruedas

Existen muchísimas personas diferentes y, por tanto, también muchas sillas de ruedas distintas. Así, hay una silla que se adapta a cada persona.
Por ejemplo, hay:

  • Sillas de ruedas eléctricas.
  • Sillas pequeñas para niños.
  • Sillas de ruedas extra anchas para personas con obesidad.
  • Sillas de ruedas deportivas.
  • Sillas de ruedas completamente a medida.

Además, prácticamente cualquier silla de ruedas se puede adaptar con diversos accesorios, como:

  • Soporte para muletas o para una bombona de oxígeno.
  • Bolsas.
  • Un cojín de asiento diferente.
  • Propulsión eléctrica.
  • Una rueda adicional con pedales de mano.

¿Cómo ajustar bien una silla de ruedas?

Como las personas suelen permanecer sentadas largos periodos seguidos en una silla, es especialmente importante que esté bien ajustada al usuario. Algunos aspectos a tener en cuenta para prevenir molestias (dolor):

  • Garantiza un asiento cómodo. Existen cojines especiales para ello.
  • Ajusta los reposapiés a la altura correcta. Están bien ajustados cuando los muslos están apoyados por el asiento y las rodillas forman un ángulo de 90 grados.

Autopropulsarse en una silla de ruedas

Poner en movimiento una silla de ruedas y mantenerla en marcha requiere mucho esfuerzo. Por ello, se necesita buena condición física y fuerza en los brazos. Afortunadamente, esto se puede entrenar. Existen entrenamientos específicos para aprender a manejar la silla. También existen muchos deportes especialmente para usuarios de silla, como baile, baloncesto e incluso rugby.

Al agarrar los aros de las ruedas y empujarlos hacia delante, la silla gana velocidad. Si lo haces a ambos lados a la vez y con la misma fuerza, la silla avanza en línea recta. Al mantener una rueda quieta o darle más impulso, puedes dirigir y girar. Ten cuidado de que los dedos no se metan entre los radios. Los protectores de radios pueden evitar este problema.

Por suerte, en muchos lugares hay rampas para sillas de ruedas. Son rampas con una pendiente gradual. Esto facilita subir un desnivel por uno mismo. Cada vez hay más rampas de acceso, por ejemplo, para entrar en el transporte público o acceder a un edificio.

¿Vas a quedarte quieto en algún sitio (durante más tiempo)? Activa el freno de la silla de ruedas. Se hace empujando hacia delante las palancas del freno. La silla queda en la posición de aparcamiento.

Empujar una silla de ruedas

Cuando la silla es empujada, es importante que la persona que empuja camine justo detrás de ella, cerca de las asas. Debe prestar mucha atención a los posibles obstáculos en la ruta, como bordillos, baches y ramas.

Para subir un bordillo, hay que inclinar un poco la silla hacia atrás. Así, las ruedas delanteras se levantan del suelo. Coloca las ruedas delanteras sobre el bordillo y luego empuja el resto de la silla encima. Así se evita que el usuario se caiga hacia delante. Para bajar un bordillo con ayuda, lo mejor es girar la silla y bajarla marcha atrás hasta la calzada.

Plegarla suele ser muy sencillo levantando el asiento por el centro. Pide a otra persona que lo haga y, por ejemplo, meta la silla en el maletero del coche o la guarde. También hay usuarios que entran en el coche o conducen por sí mismos y no necesitan ayuda.

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