EMG
Electromiografía / estudio de conducción nerviosa
EMG significa electromiografía. Durante una prueba de EMG se registra la actividad eléctrica de los músculos y/o los nervios.
Se colocan electrodos en la piel o se introduce una aguja en el músculo. Los electrodos registran las señales eléctricas que emite un músculo cuando se contrae. La forma en que se transmiten estas señales ayuda a determinar si existe una alteración en el músculo o en el nervio.
Entre las afecciones en las que se produce una transmisión reducida de la señal se encuentran, por ejemplo, las lesiones nerviosas o las enfermedades musculares. La EMG ayuda a identificar la causa de síntomas como debilidad muscular, hormigueo, entumecimiento o parestesias.
¿En qué consiste la prueba?
Una prueba de EMG dura entre 30 y 75 minutos y consiste en lo siguiente:
- El profesional coloca varios electrodos adhesivos sobre la piel, encima del músculo que se va a medir. La piel debe estar limpia y sin grasa; de lo contrario, los electrodos no adherirán bien y el contacto será deficiente, lo que alterará la transmisión de la señal eléctrica.
- Estos electrodos adhesivos están conectados a un dispositivo que genera pequeñas descargas eléctricas no dolorosas. Como respuesta, el músculo se contrae, por lo que, por ejemplo, la mano puede moverse un poco. El grado de actividad muscular se muestra en una pantalla de ordenador.
- Si la EMG se realiza con aguja, esta se introduce en el músculo. La medición con electrodos de aguja es más precisa que con electrodos adhesivos, aunque las agujas pueden resultar un poco dolorosas.
- En un momento posterior, el médico responsable comentará el resultado con el paciente.