Tendones

Los tendones se encuentran en los extremos de los músculos. Con el tendón, el músculo queda firmemente anclado al hueso. Al igual que un músculo, un tendón también está compuesto por muchas fibras rodeadas de tejido conectivo resistente.

Los músculos y sus tendones atraviesan una o varias articulaciones. Cuando un músculo se contrae, los tendones transmiten la fuerza al hueso, haciendo que la articulación se mueva.

Los tendones no pueden contraerse activamente y son mucho más rígidos que los músculos. Así, la energía del músculo se transmite al hueso de la forma más eficiente posible.

Estructura de un tendón

El tejido conectivo de un músculo pasa de forma muy gradual a tejido tendinoso. También puede verse al revés: el tejido conectivo de un tendón se extiende a lo largo de todo el músculo. Se distinguen tres capas de tejido tendinoso. De dentro hacia fuera son:

  • Endotenon.
  • Peritenon.
  • Epitenon.

Estas capas corresponden al endomysium, perimysium y epimysium del músculo.

La longitud y el grosor de los tendones difieren considerablemente entre sí. Así, un músculo mayor, que puede generar más fuerza, tendrá también tendones más fuertes y gruesos que un músculo más pequeño. Los tendones también pueden ser muy largos, como se ve en la mano y el pie.

Diferentes fuerzas sobre un tendón

Un tendón soporta a diario cargas importantes de tres formas distintas:

  • Fuerzas de tracción: cuando un músculo se contrae, tira del tendón.
  • Fuerzas de compresión: cuando el tendón está en tensión y presiona contra alguna estructura.
  • Fuerzas de fricción: cuando el tendón roza, por ejemplo, con un saliente óseo.

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