Prueba de Semmes-Weinstein

Prueba de monofilamento

La prueba de Semmes-Weinstein, también llamada prueba de monofilamentos, es una manera de evaluar la sensibilidad a la presión (sensibilidad) de la piel. Presionando la piel con un hilo más fino o más grueso, el médico o el fisioterapeuta obtiene una idea de la sensibilidad del paciente en ese punto.

¿Qué es?

La prueba fue desarrollada por Josephine Semmes y Sidney Weinstein en 1960. Son dos médicos estadounidenses especializados en investigación de nervios. El kit de la prueba de Semmes-Weinstein consta de un conjunto de monofilamentos. Son hilos de distintos grosores.

Los filamentos más gruesos son más rígidos y requieren más fuerza para doblarse que los más finos. Los filamentos se presionan sobre la piel del paciente para evaluar la sensibilidad a la presión. El paciente indica si siente la presión y cuándo. Esta prueba se aplica a menudo en manos y pies en personas con lesión cerebral o nerviosa. De este modo puede medirse la recuperación de la función nerviosa.

¿Cómo se utiliza la prueba de Semmes-Weinstein?

La prueba de Semmes-Weinstein se basa en la cantidad de fuerza necesaria para doblar el filamento elegido hasta formar una curva en C. La prueba comienza con un filamento fino y continúa después con filamentos cada vez más gruesos. En el momento en que el paciente siente un filamento, la prueba finaliza.

Durante la prueba es importante que el paciente pueda concentrarse plenamente. No debe haber distracciones, fatiga ni problemas de concentración, ya que esto afecta negativamente al resultado de la prueba.

La prueba se realiza de la siguiente manera:

  • La mano o el pie se coloca en una postura cómoda y relajada.
  • Se bloquea la visión del paciente para que no pueda ver el contacto.
  • Primero se prueba la palma de la mano o la planta del pie. Si es necesario, a continuación se prueba el dorso de la mano o del pie.
  • El filamento se coloca perpendicularmente sobre la piel con una presión creciente, sin deslizarse sobre la piel.
  • Esta presión aumenta en 1,5 segundos hasta que se forma una curva en C en el filamento. La presión se mantiene durante 1,5 segundos y después disminuye en 1,5 segundos.
  • Si el paciente no siente nada, la prueba se repite con un filamento más grueso.
  • Los filamentos finos se prueban 3 veces seguidas. Los gruesos solo 1 vez.
  • Para cartografiar bien dónde está el problema de sensibilidad, la prueba comienza en las puntas de los dedos de la mano o del pie y avanza cada vez más hacia la muñeca o el tobillo.
  • Se anota el resultado de la prueba.

¿Qué indica el resultado de la prueba?

La prueba tiene cinco posibles resultados:

  1. Normal, no hay anomalías.
  2. Sensación reducida al tacto ligero.
  3. Sensibilidad protectora reducida (protección contra daños). Los estímulos potencialmente dañinos no se perciben correctamente.
  4. Pérdida completa de la sensibilidad protectora. El paciente no siente los estímulos potencialmente dañinos. Por ejemplo, en una lesión medular, en la que la médula espinal está completamente seccionada.
  5. No se puede realizar la prueba. Por ejemplo, porque el paciente no puede concentrarse.

La prueba se repite con regularidad para medir la mejoría o el empeoramiento. Esto puede ser cada semana en problemas que mejoran o empeoran rápidamente. O cada 4-6 semanas.

Cuando ya no se observa ningún cambio, o ha regresado la sensibilidad normal, seguir probando ya no es útil. De este modo, el médico o el fisioterapeuta controla si un nervio, tras una lesión, afección u operación, se recupera o no. En función del resultado se valora si es necesario un tratamiento adicional.

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